
César Barros tiene una Tesis doctoral en temas de manejo monetario para países en desarrollo. Además es presidente de Salmonchile y de la Bolsa de Productos. |
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Yo entiendo, como casi todos los chilenos, que a todos nos gustaría tener mejor educación: más extendida y de mejor calidad. Mejores viviendas: baratas, lindas y confortables. Para qué decir de la salud. Y respecto del financiamiento: a nadie le gusta que le cobren tasas de interés por las nubes, ni comisiones opacas, seguros "amarrados", etc. También quisiéramos tener mejores pensiones y mucho mejor seguridad pública: No a los asaltos, a la "puerta giratoria" y a la violencia.
Sin embargo, quienes hablan de más Estado y de menos mercado se olvidan de algunas cosas bien sencillas. Por ejemplo, que si no fuera por la ley de universidades privadas, difícilmente casi un 40% de la juventud podría estar en universidades e institutos de educación superior hoy en día. Y eso se debe a la irrupción del mercado en la educación superior. Y las nuevas universidades compiten en calidad, precio y becas. Cuando yo era estudiante, sólo había en Santiago dos universidades y media: la Chile, la Católica y la Técnica del Estado (hoy, Universidad de Santiago). Y eso era todo. Resultado final: sólo un 5% de la juventud llegaba a la universidad. Para qué decirles de los teléfonos con sus "dos por línea", y tantos otros servicios hoy privatizados, que algunos querrían devolverle al dechado de probidad y eficiencia que es el aparato estatal.
¿Quién tiene los peores colegios del país y quién los administra? Las municipalidades, que, indirectamente, son del Estado. ¿Quiénes tienen los mejores colegios? El sector privado, ya sea subvencionado o no. ¿Quién es el peor proveedor de salud en Chile? El Estado. ¿Quién tiene las mejores clínicas y hospitales? El sector privado. ¿Quién es el mejor investigador de crímenes y de maleantes prófugos? Parece que los canales de televisión (¿se acuerdan del "Caso Schäfer?")
¿Quién está a cargo de "la puerta giratoria" y de perseguir y tener a raya a los maleantes? El sector público. Aquí los privados no tienen la posibilidad de hacer nada. ¿Quién hace casas Copeva y casuchas de 20 metros cuadrados… esas que en el invierno se inundan y que vemos a sus ocupantes reclamando por la tele? Pues el Estado omnipresente.
Es decir, de todas las cosas que menos nos gustan de Chile: educación primaria y secundaria, habitación popular, salud para los más pobres y seguridad pública (desde la población La Legua hasta La Araucanía) están a cargo -adivinen buenos adivinadores- del Estado. Y hay gente que quiere más Estado y menos mercado.
Y vamos a otros ámbitos. ¿Quieren terminar con los abusos de bancos e isapres? Bueno, adivinen de nuevo, ¿quién es el regulador al milímetro de esas instituciones? Nuevamente el Estado. Y si en 20 años no ha hecho mayor cosa, no es problema del sector privado, sino de quienes los controlan. Si los banqueros y empresarios de empresas reguladas tienen sus agendas claras. Pero el Estado deja que un doctor emita miles de licencias en un año para que TVN descubra el problema y recién el tema se destape. Y conste que las isapres venían denunciando el problema por años. Pero igual hay quienes quieren más Estado y menos mercado.
Y eso que el odiado mercado nos ha entregado mejores carreteras, mejores pensiones, salud para la clase media, educación mejorada y extendida en la educación superior y servicios públicos eficientes.
Si queremos detener la "puerta giratoria" y apresar a los malvados, para tener un Chile más seguro, no requerimos de menos mercado. Tampoco para tener mejores universidades. Ni mejores bancos o mejor salud. En particular, en el caso de la salud, la educación, los bancos, probablemente lo que se requiere es más competencia y más empresas privadas compitiendo por mejores servicios y mejores precios.
Y lo que sí requerimos del Estado es una mejor gestión. Sí, que municipalidades o Estado entreguen una mejor educación básica. Que los hospitales sean más eficientes. Que los reguladores cumplan con su deber y no esperen a Santiago Pavlovic para "descubrir" a los maleantes. Que los jueces no suelten a los violadores. Que nos aseguren competencia bancaria, de Isapres y AFP al máximo. Porque la competencia es, al final del día, el mejor regulador precio-calidad que se ha inventado.
Y, por último, que los propagandistas de "más Estado" nos cuenten cómo el Estado nos va a mejorar lo que hoy hace tan mal. Y que nos detallen a los privados en qué cosas se van a meter y en qué cosas no, para poder evaluar sin límites lo que implica ese "más Estado y menos mercado".
A lo mejor ellos encontraron la piedra filosofal que anda buscando todo el mundo (Barack Obama incluido) y que nadie ha podido patentar todavía.
Fuente: César Barros Montero. Es Ingeniero Agrónomo UC, Magíster en Economía Agraria, Master y Doctor en Economía Stanford University |